Me recuperé de 3 burnouts antes de cumplir 30 años.
Y sobreviví para poder acompañarte.
Durante años trabajé 12 horas al día en una cocina.
Me dolía la espalda incluso al dormir.
La ansiedad me apretaba el pecho.
Y mi mente no paraba ni un segundo.
Al principio, el yoga me salvó.
En la esterilla encontré un espacio donde parar y mirar hacia adentro.
Moverme, respirar y descansar a la vez.
Después llegaron el silencio, la meditación, el mindfulness y la filosofía no-dual.
Todo eso me ayudó… hasta cierto punto.
Porque durante la pandemia, ya no fue suficiente.
Hacer de mí un hogar donde antes solo había guerra cambió mi vida.
Cuando lo de antes no llegaba, me adentré más en las prácticas somáticas y de regulación del sistema nervioso, que por fin me llevaron a un lugar nuevo:
un espacio interno donde dejar de empujarme, exigirme y sobrevivir para “seguir tirando”.
Sé lo que es vivir en un cuerpo tenso, la mente acelerada y el corazón apretado por el ruido.
Sé lo que es esforzarse hasta el agotamiento, creyendo que si paras, decepcionas, fallas o te quedas atrás.
Y sé que muchas veces ese agotamiento no se ve desde fuera.
Sigues funcionando.
Sigues haciendo.
Sigues cumpliendo.
Pero por dentro hay cansancio, rigidez y una sensación constante de que algo no está bien…
Y también sé que hay otro camino.
Un camino donde no tienes que arreglarte, exigirte ni empujarte más.
Un camino donde el cuerpo deja de ser un campo de batalla y empieza a sentirse como un lugar seguro.
No soy la única que vivió atrapada en ese ciclo de exigencia y agotamiento.
Lo vi en mi madre antes de verlo en mí.
Ambas cargábamos con expectativas imposibles,
con una sensación de tener que demostrar algo,
con el miedo de que, si soltábamos, nadie estaría ahí para sostenernos.
Pero también vi que:
cuando comenzamos a mirar hacia dentro, nuestra historia cambió.
Desde 2017 me he formado de manera profunda en yoga terapéutico, complementado con somática y filosofía no-dual, aplicadas a la regulación del estrés y la reconexión cuerpo–mente en mujeres.
Hoy acompaño a mujeres capaces, sensibles e inteligentes que han trabajado mucho en sí mismas, pero siguen estresadas, agotadas y desconectadas de su cuerpo.
Mujeres que saben mucho, pero no se sienten en calma.
Después de años refinando lo que realmente funciona, creé mi propio método: MUJER SERENA.
Un paso a paso claro y sostenido para:
liberarte del peso del estrés
de la mentalidad del “nunca es suficiente”
y de los patrones que te alejan de ti y de la vida que deseas.
Porque la vida puede ser suave mientras la VIVES con mayúsculas.
Más allá de títulos y formaciones, mayor aprendizaje viene de la vida misma:
del caos a la sanación de mi propia historia
de romper patrones anclados en el clan
crear una vida tranquila a mi gusto
y aprender a vivir en paz con lo que venga.
Si hoy estás aquí, no es casualidad.
Es porque también sientes la llamada a recordar lo que ya sabes:
dentro de ti hay un lugar donde la vida es más ligera, más libre y más tuya.
Haz algo hoy para ti que puedas recordar siempre
y tú también podrás contar dentro de unos meses como cambió tu vida aprender a relajarte…
Fotografía y video de esta web gracias a:
Diego Silva de Enfócate
Rebeca García de ARTECEIBE Fotografía